
A aquellos que llevan años tratando de divulgar y compartir este maravilloso arte marcial que es el Kung Fu y que se resisten a que no ocupe el digno lugar que le pertenece en el panorama de las artes marciales en España, tengo el placer de presentarles una entrevista que me concedió una de las figuras representativas del kung fu en España, Alberto Cuesta, Director nacional del departamento de kung fu (FEK).
-Alberto, cuéntanos grosso modo, cuál es tu trayectoria marcial.
Inicio mi trayectoria en las Artes Marciales a finales de 1975, con trece años de edad, como alumno del Maestro J. Luis Amado, fallecido en 1987. Un hombre excepcional, tanto en el plano técnico como personal, que en gran medida es el artífice de mi pasión por las artes marciales y al que reconozco como mi principal maestro. Obtuve el cinto negro de kung fu en 1981 en la primera convocatoria de grados organizada por el recién creado Departamento Nacional de Kung fu de la FEK y, actualmente, tengo el 6º nivel. He practicado además Tae-Kwon-do y Hapkido durante años y en lucha Sambo también obtuve el cinto Negro. Creo que practicar más de un arte marcial te da una visión holista de la defensa personal, que es una de las facetas que más me interesa de las artes marciales. También soy Árbitro Nacional y Entrenador Nacional de kung fu por dos federaciones, he impartido clases en varios centros y actualmente tengo dos grupos de alumnos en el gimnasio Feijoo de Madrid.
-¿Cuántos años llevas en el Departamento Nacional de Kung fu?
Desde enero de 2002 hasta 2005 como Director Nacional de Arbitraje, y desde 2005 hasta la fecha como Director del Departamento.
-¿Te motiva la enseñanza del Kung fu?
Creo que no hay nada más motivador que la enseñanza. Y es precisamente esta motivación la que me ha llevado a desempeñar esta labor ininterrumpidamente desde 1987 y a licenciarme en Ciencias de la Educación, porque me interesa todo lo relacionado con ella
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-En otro orden de cosas ¿a qué se ha debido que este año no se haya podido realizar el Campeonato de España?
A un cúmulo de circunstancias; y entre ellas está que las federaciones autonómicas no se comprometen a pagar la licencia nacional a los competidores de kung fu. Esto no es comprensible en federaciones con suficiente número de afiliados, ya que del coste total de la licencia autonómica hay que descontar unos 10€ para la mutualidad y el resto se supone para actividades de su departamento de kung fu y gastos de gestión de la propia federación. En federaciones con menor número de afiliados se podría hacer un pequeño esfuerzo y enviar algún competidor, una representación del kung fu de su autonomía. Al final, todo depende del nivel de compromiso de la directiva con el colectivo de kung fu, porque seguramente se puedan canalizar subvenciones o ayudas.
-¿Puede estar entre las causas además el reciente incremento de la Licencia Nacional?
Puede influir en el número de participantes que, consecuentemente, se vería reducido proporcionalmente, pero no es preciso dejar al colectivo sin participar en un campeonato importante. Recuerda que para muchos es el único campeonato oficial al que se presentan porque no organizan campeonato autonómico.
-¿Por qué hubo cambio de reglamento? ¿Era necesario?
La nueva reglamentación supone un acercamiento a la reglamentación internacional. Es preciso converger con la realidad que se vive fuera de nuestro país y no quedarnos aislados, por lo que se han ampliado categorías en las modalidades de competición de Formas que separan masculino y femenino, que distinguen entre formas de norte, sur y estilos de imitación, y también se ha incorporado una nueva modalidad de combate. El reglamento es algo vivo y debe modificarse para adaptarse a los cambios.
-¿A qué crees que se debe, que a pesar de haber un número importante en España de practicantes de kung fú (llámese wushu, kuoshu…) y de que una gran mayoría llevamos años en este maravilloso arte marcial, todavía no hemos sido capaces de unirnos y organizar una federación propia?
Según mi opinión, para tener federación propia habría dos vías; la primera solución vendría dada desde fuera, es decir, que la disciplina llegue a ser un deporte olímpico, situación donde el CSD tomaría cartas en el asunto y seguramente apoyaría su creación, situación que nos debería hacer reflexionar sobre la posibilidad de convivir todos dentro de ella, como ocurre en los países donde hay federación única de WuShu – Kung fu. Creo sinceramente que deberíamos estar todos juntos, volver a unirnos y aprender a entendernos. Evidentemente, habría que negociar con Judo y Karate la cesión de los derechos que tienen sobre los nombres “WuShu” y “Kung fu”, que tienen registrados como disciplinas asociadas.
La segunda viene desde dentro, es decir, que por una vez dejemos de mirarnos el ombligo y desaparezcan las tensiones entre escuelas, estilos y Maestros. Ya es hora de ponernos a trabajar “todos” por el bien de las artes marciales chinas, que tanto nos gustan, y dejar de pensar que lo nuestro es lo mejor. La desunión nos debilita y no es lógico estar disgregados en tres federaciones y una infinidad de asociaciones. Esta segunda opción, la más sencilla, es a su vez la más improbable, aunque parezca paradójico.
-Permíteme que ponga unos datos que, aunque por supuesto conoces, me ayudarán a exponer la cuestión con mayor exactitud: la mayoría de los instructores que impartimos clases no nos dedicamos profesionalmente a ello, ya que, exceptuando casos puntuales, las artes marciales en sí mismas hoy en día no son rentables económicamente. Pues bien, un instructor que quiera enseñar sus conocimientos debe afrontar aproximadamente los siguientes gastos (cada territorial de la FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE KÁRATE tiene potestad para marcar sus propias cuotas):
- El instructor tiene que pagar:
-Afiliación Gimnasio (primer año)……………………………………………………… 480 euros
-Reafiliación gimnasio (años posteriores)……..…………………………………… 120 euros
- El alumno tiene que pagar:
-Licencia regional ……………………………………………………………………………. 30/35 euros
Además de esto, si el alumno va a examinarse de Faja negra o competir en el campeonato de España, que obvio decir que todos los gastos como transporte, hotel y comidas corren por cuenta del alumno, cosa que no ocurre con los compañeros de Karate, por comparación, supone que:
- El instructor tiene que pagar:
-Licencia Nacional del club ……………………………………………………………………. 100 euros
- El alumno tiene que pagar:
-Licencia nacional …..…………………………………………………………………………….. 60 euros
-Examen de cinto negro (primer nivel, el más barato)….……………………… .. 95 euros
-¿No te parece Alberto, que tratar de fomentar nuestro arte marcial se hace muy difícil y hay un cierto agravio comparativo?
Cada federación autonómica tiene sus propias tasas y las de la nacional son iguales para todos. Evidentemente, para que no resulte excesivamente gravoso para el deportista, una de las soluciones sería crecer en número de practicantes y negociar a nivel federación autonómica condiciones similares a los clubes y practicantes de karate. El problema está cuando entramos en un círculo vicioso: si no crecemos, pagamos más, y si pagamos más, no crecemos.
Otra solución, más cercana a nuestra actual situación, sería conseguir un tratamiento diferenciado para los colectivos de kung fu con menor número de practicantes. Esto es normal en otros órdenes de la vida, donde las minorías reciben ayudas para sus actividades, su integración y su propio desarrollo; si no se tiene esa determinación es muy difícil crecer. Hay que negociar con las federaciones para conseguirlo.
-¿Está oficialmente reconocida la “federación Española de Kung fu Wu shu”?
No. Como dije anteriormente, el nombre “Kung fu” lo tiene registrado Karate y “WuShu” lo tiene registrado Judo.
-¿Cuántas regionales y licencias tenemos en el departamento?
Actualmente la estructura del Kung fu comprende un Departamento Nacional y trece Departamentos Autonómicos, estando el número de licencias cercano a las mil quinientas. Son datos de 2010, los de este año los tendremos después del balance que se hace en enero. Esto representa menos de la décima parte del total de practicantes de kung fu de nuestro país.
-Y por último ¿Cómo ves el futuro y cuál crees que es el camino que tendríamos que seguir?
El futuro, en gran medida, depende de nosotros y de nuestra capacidad para crecer y cohesionarnos. Deberíamos ser más proactivos y luchar por este ideal.
Las artes marciales Chinas tienen un gran potencial de crecimiento debido a la enorme diversidad de opciones que nos ofrecen, pero para crecer hay que formar profesores verdaderamente implicados en la enseñanza ya que son una garantía de continuidad. Además, creo que la enseñanza en las artes marciales tenderá a profesionalizarse.
Las nuevas titulaciones, que ya no están controladas por las federaciones sino por las comunidades autónomas, tendrán el reconocimiento de enseñanzas oficiales y, como tales, gozarán de sus beneficios pero también de sus requisitos: mayor carga lectiva y un mayor esfuerzo para conseguirlas. Esto es realmente importante y creo que un profesor que piense dedicarse a la enseñanza y que no tenga una titulación que le faculte para este desempeño, tanto federativa como del periodo transitorio, debe decidirse por obtener un título oficial.
Desde aquí, quiero agradecer a Alberto la amable atención que me ha dispensado, en esta ocasión y en otras tantas ocasiones en las que he tenido el placer de hablar con él y siempre me ha atendido con gran amabilidad y cordialidad. Siempre dispuesto a trabajar por la difusión de esta forma de respirar la vida.
Un afectuoso saludo a todo el colectivo de las artes marciales chinas.
Alberto Cuesta.