viernes 29 de octubre de 2010

ERES LO QUE HAS DECIDIDO SER

No sé si te pasará lo que a mí. A menudo, cuando voy caminando por la calle, al cruzarme con drogadictos, indigentes, gitanos... experimento sentimientos encontrados. En primer lugar, siento pena; y sin dejar de existir esta emoción, aparece otro sentimiento... rabia. Pero esta rabia no está, como quizás puedas pensar, enfocada a la sociedad; NO. Siento rabia hacia esa persona. ¡Déjame que te explique¡ No es un sentimiento gratuito que nace del frío corazón de alguien acomodado, de alguien insensato que desconoce esa triste vida. Siento rabia porque me imagino que esa persona es mi amigo o mi hermano (que imaginación tan irónica). Imagino también que mantengo una conversación con él, que podría girar mas o menos en estos términos:

-Yo: Pero amigo, ¿cómo has llegado a esta situación?
  • Él: Para tí es muy fácil decirlo. La vida no se ha portado bien conmigo.
-No se trata de que sea fácil o no, ni de que se porte bien o mal. Se trata de que esta vida ¡ES LA ÚNICA QUE TIENES¡ y se escapa por momentos. Esta partida sólo dura unos pocos años. Para cuando queramos darnos cuenta, nuestra historia se acabará.
  • ¡Y qué se supone que puedo hacer yo¡ Cuando he tratado de encontrar trabajo y ven que soy gitano (o drogadicto, o emigrante...) me cierran la puerta. ¡La culpa es de la sociedad¡
-Mi buen amigo, la sociedad es la que es y eso no lo vamos a cambiar ni tu ni yo. A la sociedad, en términos generales, se la trae floja si un día mueres de sobredosis o se te cae el tejado de tu destartalada chavola. La sociedad tan sólo lanzará un doliente e hipócrita suspiro si te ve aparecer en uno de esos programas amarillos que tanto abundan. Y no hablemos de unos políticos que se dedican a robar a los ciudadanos que un día depositarón la confianza en ellos o los sindicalistas de tres al cuarto que les bailan el agua mientras les subvencionen año tras año aunque se saltén principios elementales de solidaridad laboral. Tú decides si quieres continuar viviendo así y dándoles a tus hijos un oscuro porvenir. Continúa suspirando mientras te regocijas en tu dolor con espíritu becqueriano "nadie me quiere" o "estoy solo contra el mundo". Hazte un favor, busca dentro de tí el coraje y la mala ostia que se necesita para cambiar tu patético lamento por otro como "aquí estoy yo, he vuelto y voy a luchar por todo lo que me merezco. No importa cuantas vecs caiga. Porque me levantaré, me sacudiré el polvo y lucharé de nuevo con renovadas energias".

Bueno sufrido lector, disculpame. Ya me callo. A veces me relajo y me dejo llevar. Pero seguramente será porque en el fondo quizás desee saber si tambien te preguntas ¿en qué momento perdió el rumbo? ¿Acaso no puedo ser yo mañana? ¿Puedo hacer algo? ¿también tú experimentas ese conflicto de emociones, que incluso te hace sentir... un poco culpable?

2 comentarios:

  1. Me ocurre lo mismo cuando veo a ciertas personas así.

    Bien es cierto que he tenido la suerte de nacer en una familia obrera que ha salido adelante y siempre me ha dado lo que he necesitado, quizá incluso más. Y quizá personas como estas no han tenido la misma suerte.

    No obstante, en el tiempo que trabajé como camarero, tuve la suerte o desgracia de trabajar cerca de un parque donde habituaba este tipo de gente, y me di cuenta que muchos de ellos están así porque quieren, que aunque les dieras un trabajo, un aseo y un traje ellos te lo tirarían a la cara, porque están mejor así. Irónicamente, a la vez se quejan de la sociedad que les rechaza.

    Pero su vida también es muy fácil, y no quieren más, y es que puede que poniéndote a pedir en una esquina consigas 2 o 3 euros en media hora, dinero suficiente para comprar una barra de pan y un paquete con lonchas de chorizo, queso o jamón, y con eso hacer más de un bocadillo y así comer todos los días. Además del local que tienen habilitado donde les dan de comer.
    Creo que el 90% de los que están así han elegido estarlo por mucho que se quejen, y esto a mí también me da rabia.

    Un saludo.

    ResponderSuprimir
  2. Seguramente en muchos de estos casos ocurre como tu dices, pero a veces pienso la manera tan influenciablemente emocional de pensar que tenemos, me explico. Si viese una película en la que por ejemplo un hombre va a ser condenado a la pena capital y empezase a recordar como había sido su vida, viendo como sufrió malos tratos desde pequeño, o como su mujer le engaña y le deja sin nada, etc, pensaríamos de manera más condescendiente sobre él, casi pensando que esa mala acción que le llevó a donde se encuentra ahora, era la consecuencia lógica de su pasado. Y es que, la mayoría de las veces, juzgamos lo que vemos, nos fijamos en el síntoma y nos olvidamos de la enfermedad o la causa. Un refrán indio decía algo así: "no juzgues los pasos de tu hermano hasta que no te hayas calzado sus mocasines"

    ResponderSuprimir